El LOOP (bucle)

Descubre si estás atrapado en un loop mental que te impide avanzar. En este artículo EL LOOP encontrarás el ciclo de procrastinación, pensamientos rumiativos y el síndrome del objeto brillante, y cómo la filosofía japonesa puede ayudarte a romperlo.

REFLEXIONES

4/3/20266 min leer

Un loop (del inglés lazo) es algo que se repite de forma cíclica, sin parar. Al menos hasta que algún agente externo haga que se detenga.

En mi caso particular, soy victima desde hace muchos meses de un loop mental. El cual intentaré describir lo más fielmente posible, para que quienes se sientan identificados encuentren alguna luz.

El ciclo comienza de la siguiente manera: mi semana laboral se inicia los martes por la tarde. Empiezo con buen ánimo (tal vez no tanto como quisiera últimamente, pero siempre con la certeza de que los días pasan volando). Y ese es un primer punto importante a considerar: esa sensación de que los días vuelan de forma vertiginosa. Porque creo que esto es algo digno de destacar. De la misma forma en que los días parecen evaporarse por lo rápido en que transcurren, hay días en que una hora (por ejemplo, entre 3:30PM y 4:30PM) pareciera estirarse y abarcar 4 horas. Pero en líneas generales, mi semana pasa a una velocidad vertiginosa.

Efectivamente llega con bastante rapidez el sábado (día en el que trabajo solamente de 9:30 a 12:30) con una euforia que comienza desde el mismo viernes por la noche al terminar de trabajar. Esa sensación de dirigirme al trabajo el sábado por la mañana, sabiendo que, en apenas 3 horas, dispondré de 3 días enteros para hacer todas esas cosas que me encantan, y las cuales añoro hacer, pero por “falta de tiempo” no las hago.

Mientras voy al trabajo repaso mentalmente una y otra vez una lista mental que ya es prácticamente un mantra: “Haré mínimo un video para el canal de Youtube, no menos de 5 artículos para el blog, adelantaré mi libro y conseguiré una forma de generar ingresos pasivos desde casa. Además de enviar por lo menos 10 postulaciones a distintas paginas de empleo, y empezar a hacer ejercicios en casa (“no me voy a exigir mucho, máximo unos 15 minutos para retomar el hábito” me digo con la convicción de quien ya ha hecho esto cientos de veces).

Así llegan las 2PM, hora en la que generalmente almuerzo y luego me echo a dormir una siesta. Mientras me quedo dormido ya voy planificando mentalmente cual será el tema del video, o los temas de mis primeros artículos.

Pasadas algunas horas (tal vez 2 o 3) me levanto con algo de cansancio y aun sueño, y empiezan los pensamientos: “Deberías aprovechar esta tarde del sábado para compartir con tu esposa. Tal vez ver una película juntos. Igual ya quedan pocas horas del sabado y aun tienes TODO el domingo, TODO el lunes y el martes por la mañana para hacer todo lo que quieres”. Y eso hago: me quedo viendo películas, o videos en Youtube, para “despejarme” y prepararme para la jornada de trabajo que viene. Trabajo que no me pesa, pues son MIS PROPIOS proyectos.

Posiblemente el sábado por la mañana me levante temprano (a las 7am) y luego de alimentar a los gatos (tengo 4) enfrente mi primer dilema: volverme a acostar un rato (para aprovechar de flojear junto a mi esposa) o ponerme a trabajar de inmediato.

Quizás la mayoría de las veces me quede despierto, pues por experiencia se, que ese “flojear un rato” es caer profundo y despertarme cerca del mediodía. Entonces si eso me sucede, mi primer pensamiento es: “De los 3 días, ya se te fue el primero. No es tan grave, aun te quedan 2, es decir un fin de semana como los mortales comunes”. Por lo que me levanto aun con animas y motivado a SACARLE EL JUGO a esos 2 días que tengo por delante, COMPLETITOS pues ya he descansado. Y muy probablemente ese domingo escriba y publique un artículo en el blog. Lo cual me dará una sensación de logro que me permitirá continuar. Pero siempre esta esa vocecita interior que cuestiona, que analiza, que juzga y me dirá: “¿Un día ha pasado y apenas has escrito un artículo? ¿Eso es todo? No es suficiente, estás por debajo de la meta esperada.”

Entre algunas actividades dominicales, poco a poco quizás adelante parte del guion de mi próximo video. El cual debe ser grabado para servir de voice over. Cosa que (convenientemente) solo se podrá grabar el lunes, cuando todos se hayan ido a sus actividades y yo pueda grabar en solitario, sin interrupciones y sin ruidos. Entonces ya el video se ve “convenientemente” retrasado en su producción hasta el lunes por la mañana.

Una vez hecho este análisis, probablemente dedique algunas horas de la tarde en investigar nuevas formas de generar ingresos online. Para lo cual veré algunos tutoriales y videos de casos de éxito (para inflar la motivación) y nuevamente termine viendo alguna película en familia porque “el domingo es el último día para compartir, pues ya mañana todos van sus actividades)”.

¿De los ejercicios? Ni hablar. Eso se va postergando a lo largo del día, con el pretexto de “Lo voy a dejar hasta que casi sea la hora de bañarme, para así matar 2 pájaros de un tiro”. Pero el problema es que siempre me baño tarde (quizás pasadas las 10PM) y entonces ya es muy tarde para entrenar porque “el cuerpo queda acelerado después de entrenar y después me costara conciliar el sueño”.

Para este momento el patrón es sumamente claro: procrastinar, postergar, justificar la inacción. Lo cual entiendo a la perfección y me pega en la cara como una cachetada. Ya vamos por el domingo en la noche y llevo (en el mejor de los casos) un artículo escrito, el guion del próximo video redactado, y algunas ideas de negocio seleccionadas (el síndrome del objeto brillante). “El síndrome del objeto brillante es la tendencia a abandonar lo que estás haciendo en cuanto aparece algo nuevo que parece más interesante, emocionante o prometedor — aunque todavía no hayas terminado lo anterior.

Es ese impulso de saltar de idea en idea, de proyecto en proyecto, siempre atraído por la novedad, sin llegar nunca a completar nada.”

SE FUE EL FIN DE SEMANA

El lunes por la mañana la energía es la siguiente: inicio de semana, la casa sola para mí, ahora no hay quien me detenga. Entonces luego de grabar el guion para mi video, comienza el siguiente dialogo interno (una vez más): “Es más productivo aprovechar la mañana revisando y buscando ofertas de empleo, que comenzar con otro proyecto. Mejor me sigo dedicando al canal y a la escritura, mientras consigo un empleo mejor para aumentar mis ingresos. Así cuando me haya estabilizado más económicamente, podré meterme de lleno a desarrollar el “nuevo proyecto” que me hará generar suficientes ingresos, como para poderme dedicar a la creación de contenido exclusivamente.

Para estas alturas (lunes por la tarde) quizás me aventure a reunir todo el material (clips de video, música, imágenes, etc.) necesarios para hacer el video y empiece de lleno con la producción. Pero ya con la visión de que “No aspiro a terminarlo, pues eso lleva mucho tiempo, pero al menos lo dejaré lo suficientemente adelantado para poderlo terminar y publicar durante mi FIN DE SEMANA LARGO”.

De esta forma, mi meta de subir un video semanal, para darle consistencia y buen ritmo al canal, se ve fracturada y termino subiendo en el mejor de los casos, un video cada 2 o 3 semanas.

Y lo más curioso es que todos estos análisis y pensamientos, se dan de forma repetitiva (pensamiento rumiativo) “Los pensamientos rumiativos son aquellos que dan vueltas y vueltas en tu cabeza sin parar, como un disco rayado.

Es cuando tu mente regresa una y otra vez al mismo pensamiento negativo — una preocupación, un error del pasado, algo que te dijeron — sin que puedas soltarlo ni encontrar una solución real. Solo das vueltas, sin avanzar.”

Gracias a ser un ávido estudiante y admirador de la filosofía japonesa, tengo claramente identificadas las herramientas para romper este ciclo o loop. Aquí les comparto algunas de ellas, explicadas muy brevemente:

Ikigai — Es tu razón para levantarte cada mañana. La intersección entre lo que amas, lo que haces bien, lo que el mundo necesita y lo que te pueden pagar.

Wabi-sabi — Encontrar belleza en lo imperfecto y lo inacabado. Una taza con una grieta, una flor que se marchita. Nada tiene que ser perfecto para ser valioso.

Kaizen — Mejorar un poco cada día. No grandes cambios de golpe, sino pequeños pasos constantes que con el tiempo producen grandes resultados.

Espero que este articulo haya sido útil, para que quienes se sientan identificados no se sientan mal, pues no están solos. Y para que sepan que hay luz al final del túnel.

Si deseas formar parte de mi comunidad, para siempre estar notificado de cuando publico artículos, únete a mi canal de Whatsapp haciendo clic aquí